domingo, 19 de junio de 2011

Meditaciones de una mujer des-cabellada

Si  he de vivir que sea sin timón y en delirio.
         Gilberto Owen
         I
Ella vuelve
a tener
la cabeza de un bebe,
se transluce
la piel de su cráneo.
En la fiereza
de su mirada
brilla el asombro.
   II
Se desterró
del cabello
para alcanzar
la cuadratura de la luna.
   III
A lo lejos,
la observa Nefertiti
se siente orgullosa
de tener
una émula posmoderna.
     IV
Sin su mata de pelo
que solía enmarcar
a su rostro,
la mujer des-cabellada
adquiere
la ligereza de una hechicera
vencedora
de su incertidumbre.
    V
Se ha posesionado
de una nueva identidad,
es única y singular
es una Perla
que destella
rayos plateados
de libertad.
   VI
Ella ha descubierto
a la otra
que la habita.
Está satisfecha
de haber retado
a los atavismos.
   VII
Necesaria
e impostergable
    quimioterapia emocional
para así alejarse
del feroz desencanto.
  Para afrontar
los destiempos.
   VIII
Las ideas fluyen
con una agilidad mayor
la anti-Schopenhuariana mujer
se apropia
de su mismidad.
   IX
Ya no siente nostalgia
por su apariencia anterior,
ahora surca
nuevas travesías.
   X
Enero
fue el mes menos cruel,
escenario
para su decisión impostergable.
Ella  reta
la quietud de la mansedumbre,
   XI
Mujer de claroscuros,
sus equidistancias
se desvanecen
con el axioma de vivir
cual yegua desbocada.
   XII
Su cuerpo se torna
flácido,
pero sigue resguardando
más de una sensación.
La mujer des-cabellada
inconforme con su cuerpo
está rapada
     o derrapada
todo depende como se mire.
  Y se siente
Siempreviva.
    XIII
Seguirá así,
cobijada
por todos los veranos,
Dama de Fuego
recorrida por su locura
de residir en un universo paralelo.
    XIV
La mujer des-cabellada
se ha despojado
de su melena
por los Tiempos de los Tiempos
debido a su necesidad
de retornar
a la edad primigenia
donde todo
vuelve a empezar.
        Perla Schwartz

Junio 2011

lunes, 6 de junio de 2011

MUJER DES-CABELLADA

Desterrada de su cabello,
deambula por la vida
con el portento
de una fiera yegua,
trasgrede la sumisión.
   Es una mujer que se asume
en su circunstancia,
no doblega su rebeldía,
su espíritu se alimenta
de los claroscuros de la luna.
   La mujer des-cabellada
adquiere del viento
esa fuerza telúrica
que le hereda
el poderío de una hechicera
capaz de conjurar
los atavismos.
    Su corazón fluctúa
entre la razón
y la sin razón.
Libre de ataduras
una mujer des-cabellada
sobrevuela,
ha encontrado a la otra
que la habita.
       Perla Schwartz
          Marzo 2011